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La pequeña edad del hielo entre los siglos XVI y XVII

Durante los siglos XVI y XVII las temperaturas bajaron drásticamente en Europa y Asia, dejando como resultado una gran hambruna y desolación.

Terribles revueltas sacudieron ambos continentes. El hambre se apoderó de las civilizaciones y lo más común es que conocieras a alguien que se había colgado de una viga para acabar con su vida.

Las bajas temperaturas y las tormentas arruinaron los cultivos provocando una gran hambruna. El precio del trigo aumentó y el pan empezó a escasear, lo que hizo desencadenar muertes y motines.

Para la época, la brujería o la furia de Dios fueron los causantes de las grandes heladas. Los ríos se congelaban impidiendo el transporte de alimentos y mercaderías. En Inglaterra la nieve partió cientos de árboles lo que hizo que la producción de vino decayese. En Wisensteig, Alemania, decenas de mujeres fueron quemadas en la hoguera acusadas de brujería en 1563.

Representación artística de la quema de brujas.

Wisensteig no fue la única ciudad que acusaba a la glaciación de brujería. En la ciudad de Berna más de mil personas fueron quemadas en la hoguera entre 1580 y 1620 acusadas de alterar el clima. Inglaterra y Francia la siguieron donde las ejecuciones a brujas llegaron a su punto más alto entre 1587 y 1588. Veinticinco años duraron las heladas más frías comprendidas entre 1585 y 1610.

El Pequeño Óptimo Climático

Durante unos cuantos siglos anteriores a la pequeña edad de hielo, precisamente entre los años 900 y 1300, Europa y Asia vivía en una época apodada el Pequeño Óptimo Climático. La prosperidad de la civilización aumentó drásticamente y la temperatura era uno o dos grados superior a la actual.

Estas buenas temperaturas fueron un papel clave para los cultivos y la desecación de los pantanos. Esto último hizo que la población de mosquitos disminuyese y con ellos los casos de malaria. También, al estar en un equilibrio y pasar a tener un mejor nivel de vida, las artes como por ejemplo la arquitectura también prosperó. Sin ir más lejos, Notre Dame en París inició su construcción en 1159.

Notre Dame.

Del hambre a la rebelión

Volviendo a unos siglos después, el tiempo del Pequeño Óptimo Climático finalizó. Una serie de inviernos durísimos empezó registrando los mayores fríos y dos años sin verano (1628 y 1675). También otros eventos característicos fue la congelación del Báltico en 1658.

Millones de personas murieron por estas causas ya que la falta de alimentos y el aumento de la pobreza global hizo que la calidad de vida disminuyese. En Manchuria las pérdidas de las cosechas y el hambre hizo que el pueblo Qing tuviese que invadir a su región vecina China. Esto supuso la caída del Imperio Ming.

El trigo, la avena, la cebada y el centeno suponían los principales alimentos en Europa, el norte de la India y Asia. Las tres regiones se encontraban bajo temperaturas gélidas lo que hizo que los cultivos no aguantasen ante el cambio climático.

Algo que ayudó a que las gélidas temperaturas llegaran, fueron los volcanes Villarica en Chile y Parker en Filipinas entre 1640 y 1641. Ambos volcanes entraron en erupción arrojando cantidades ingentes de dióxido de azufre a la atmósfera. A parte, entre 1640 y 1715 apenas se observaron manchas solares en el Sol.

Territorio del Imperio Ming.

Causas de la pequeña edad de hielo

Los científicos creen que mínima actividad solar vinculada con las manchas solares puede ser una de las causas, junto con el incremento de actividad volcánica que cubrieron con un fino velo la atmósfera terrestre.

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