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Amityville: la casa maldita de la 108 Ocean Avenue

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14 de noviembre de 1974. La familia DeFeo había sido masacrada. Una familia prácticamente idílica, salvo por su hijo, el cual tenía muchos problemas. Ronald era su nombre. Este acabó con su familia una noche a las 3:15 mientras dormían.

El joven fue a contarle a un camarero del bar de su zona que alguien había matado a toda su familia. El camarero no se lo creyó, pensó que el chico estaba mintiendo, entonces fue cuando Ronald le llevó a su casa para que lo viera. El chico, el único testigo y superviviente, tenía muchas versiones de la historia.

La primera era la ya mencionada, que alguien entró y los mató. Otra de ellas fue que lo hizo su hermana, y que, en defensa propia, la tuvo que matar a ella. Finalmente, confesó que había sido él, pero alegó que no fue porque él quiso. Ronald DeFeo Jr. fue condenado a 25 años de cárcel por cada víctima, por consiguiente, a cadena perpetua.

La casa no fue comprada por nadie cercano a la ubicación, por razones obvias sobre el temor que infundía. En ese momento entra en juego la familia Lutz, esta buscaba una casa de gran tamaño, que se adecuara a sus necesidades.

El padre de la familia (George) se quedó sorprendido cuando le ofrecieron la antigua casa de los DeFeo, no por la historia -pues no la conocía-, sino por el precio. Pero el hombre sabía de negocios, y rápidamente preguntó el porqué de un precio tan bajo. Ahí fue cuando le contaron la historia de ese hogar. George, tras hablarlo con su familia, dijo que los espíritus no matan, las casas no matan, que matan las personas.

Por tanto, compraron la propiedad, pero antes de habitar en ella, la familia llamó a un padre, para así santificar la propiedad de toda entidad negativa. El padre decidió acabar la bendición en el sótano, fue entonces cuando escuchó una voz gutural que le dijo “sal de aquí”.

Durante esos días la familia tuvo mucho frío. La casa estaba helada. Era invierno, esa fue la justificación que le quisieron dar los nuevos dueños. Se comenta que la primera noche George se tuvo que levantar por consecuencia de un fuerte ruido, se escuchaban las puertas cerrándose y abriéndose, así que pensó que tal vez no las había cerrado bien y el viento las movía, sin más, las volvió a cerrar, y enseguida, se fue a dormir con el reloj marcando las 03:15 am.

Al día siguiente se volvió a despertar por un fuerte ruido. Bajo, cerró la puerta y la intentó ajustar, pero se dio cuenta de que el pomo había sido forzado por dentro. Cogió la escopeta y buscó dentro de la casa pues parecía evidente que alguien había entrado, entre las sombras se movía, pero no encontró nadie, así que su siguiente paso fue irse a dormir.

Todas las noches se despertaba. El fue exmarine, pudo haber sufrido estrés postraumático ya que los ruidos solo los escuchaba él. En principio, George era el más perjudicado y el único que sufría estos acontecimientos, sin embargo, Kathy también empezó a tener “extraños sucesos”.

Una mañana ella empezó a ver manchas negras, manchas producidas por un líquido. Nadie pudo saber qué era eso y cuál era su explicación, reclamaron al ayuntamiento, pero ninguna persona les pudo dar una solución. La casa tenía un olor muy fuerte, como si de un muerto se tratase.

Lo siguiente que sucedió fue que Kathy notaba un olor particular a un perfume concreto, de repente, sintió unas manos que le cogían de la cintura… Salió corriendo, pero a pesar de esa sensación, cuando regresó con George no pudieron ver nada.

En la segunda ocasión que se le presentó el olor a ese perfume, estando sola en la cocina, nota una “vibra negativa”, eran dos entidades malignas y -según la historia- la empezaron a golpear.

La familia decidió permanecer en la casa, su justificación fue pensar que las almas que habitaban debían ser los antiguos propietarios que no podían abandonar el hogar y, además, que no tenían maldad ninguna. Los niños estaban comportándose raros. La niña (Missy), jugaba con un cerdo, que representaba ser su amigo invisible.

Su madre la escuchó hablar con el cerdo, pero no prestó atención. Otra noche George se volvió a despertar por ruidos, siguió el procedimiento de siempre y cerró la puerta de la caseta de pinturas que se había abierto, al voltearse levantó la mirada y gracias a la luz encendida vio a su hija mirando por la ventana, acompañada de un cerdo, este con una apariencia bastante peligrosa.

Fue lo más rápido que pudo a la habitación, corriendo alterado y, al entrar, vio a su pequeña acostado, y la luz de la habitación apagada.

Llegó la noche más terrible… Jimmy (el hermano mayor de Kathy) y su esposa Carey se quedaron a dormir. Esa noche Carey despertó a todos con sus gritos. George y Kathy Lutz enseguida subieron. Carey cuenta que durante la anoche, un niño le había estado tocando los pies, y que le pidió que le ayudara, le suplicaba, mejor dicho. Jimmy y su esposa les aconsejaron que volvieran a bendecir la casa.

Volvieron a llamar a una persona para bendecir el hogar. Una vez examinada la casa entera -menos el sótano pues dijo que había una presencia demasiado negativa y poderosa- dice que deberían irse, que no era aconsejable habitar en ese hogar. Finalmente se van, tras 28 días, abandonaron la propiedad en la noche, la situación se tornó insostenible.

Tras esta supuesta historia, salió el abogado del acusado Ronald DeFeo a decir que todo era una farsa para que le rebajaran la condena a su cliente. Todo estalló y resultó tan mediático que incluso se han hecho varias películas como “Terror en Amityville, 1979”, “el pozo del infierno, 1983” o “La morada del miedo, 2005”. Como consecuencia mucha más gente estuvo interesada en investigar el hogar. Lo que se dice es que posteriormente entraron personas que **.

Luego la casa pasa por otros propietarios y, según dicen, no pasa absolutamente nada. Sin embargo, según la youtuber “Flisflisher” una amiga suya intento merodear por allí -en su canal encontramos el video que le pasó su amiga fuera de la propiedad-.

Ella preguntando a los vecinos -que no les gustó que estuviera investigando en la zona- consiguió enterarse que la casa había sido habitada por muchísimas personas que no eran los propietarios, y que nadie dura más de una o unas semanas allí. Cabe decir que, a sus 35 años, Daniel Lutz protagonizó un documental donde aseguraba que lo que vivió fue real.

Ahora toca a los lectores decidir, ¿es cierta la historia? ¿Todo fue una mentira para hacer famosa a la familia Lutz y que pudieran rebajar la condena a Ronald DeFeo? Sin duda, las posibilidades e interpretaciones están para todo tipo de personas.

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