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La industria farmacéutica ha sido envuelta en centenares de casos acusados de infectar productos adrede, no retirar medicamentos nocivos, y haber estado involucrada en exterminios masivos.

Destapando el negocio de la salud | Demostrado que la industria farmacéutica soborna médicos e infecta medicamentos

La industria farmacéutica mueve más de 700 mil millones de dólares anuales, superando al negocio de las drogas, la industria etílica y la pornografía.

Siendo sin duda alguna una de las mayores industrias de todos los tiempos, y una de las que más beneficios anuales consigue, la industria farmacéutica extrae miles de dólares por cada dólar invertido. Se trata de un negocio altamente rentable que recae en la salud de la población. El tablero de juego de estas empresas se basa en las vidas ajenas que, en tal de no morir, darían todos sus ahorros por unas simples pastillas.

Johnson & Johnson, Pfizer, Roche, Merck & Company Inc, Merck, Bayer y Novartis AG son tan solo algunas de las empresas que más venden en este mercado. Se calcula que simplemente 25 corporaciones abarcan más del 50% de ventas a nivel global. A parte, estas empresas son potencias también en los sectores químicos, agroquímicos y biotecnológicos.

Cuando existe un problema, existe una solución. Las potencias farmacéuticas son expertas en crear los remedios a las enfermedades y, cuanto mayor es el problema más alto es el coste de la solución. No son escasos los casos en los cuales ellas mismas han creado el problema para vender su propia solución. Este es el caso de Merck.

El caso Merck

Merck es sin duda una de las mayores potencias de la industria farmacéutica. Hace unos años se vio en la obligación de retirar del mercado uno de sus antiinflamatorios estrella: Vioxx (rofexocib). Las ventas de este producto les aportaba anualmente más de 2.500 millones de dólares.

Logotipo de Merck.

Fue un proceso largo en el que Merck, demostrando su falta ética y negligencia, hacía oídos sordos ante las demandas. Las advertencias sobre los problemas cardiovasculares que ocasionaba el producto no eran problemas para la corporación.

Ahora, el no haber retirado el producto a tiempo podría traerle más pérdidas que las que habría ocasionado una retirada en el momento justo. La compañía fue declarada en Estados Unidos culpable de la muerte de Robert Ernst y obligada a indemnizar a la viuda por 253,4 millones de dólares. Más de 5.000 denuncias se encuentran pendientes de resolución por valores de entre 18.000 y 50.000 millones de dólares.

No fue únicamente Merck la responsable del caos generado, sino que la Agencia para las Drogas y los Alimentos (FDA), debió velar por la seguridad y salud de los ciudadanos estadounidenses, cosa que no hizo.

Desde principios de la década de los 2.000, se sabía que Vioxx aumentaba considerablemente la posibilidad de infartos o problemas cardiovasculares, y ni Merck ni la FDA hicieron nada al respecto mientras se vendían millones de lotes de Vioxx y generaban miles de millones de beneficios anuales.

Vioxx.

A causa de esta falta de competencia surgieron las primeras sospechas de si Merck había hecho algún tipo de incentivo ilegal a la FDA para darles el visto bueno a su antiinflamatorio estrella superventas. No se trataría de ninguna suposición disparatada teniendo en cuenta los antecedentes de la FDA en su juego de intereses favoreciendo a grandes corporaciones del sector.

No fue hasta 2004 que finalmente retiraron Vioxx del mercado, un retraso inexplicable en un producto que causaba dichos problemas. Totalmente desproporcionado de viniendo de una empresa como Merck con más de 350 años de experiencia. Prefirieron las ventas y beneficios antes que los efectos adversos en la población.

Bayer AG, responsables de muertes, la creación del gas Nazi y acusados de infectar con Hepatitis C y VIH a miles de personas

Una de las mayores corporaciones -por no decir la mayor- es Bayer sin duda. No tiene escrúpulos para pasarle por encima a pequeñas empresas competidoras o en envenenar a sus propios consumidores.

La multinacional tiene lazos con numerables insecticidas, venenos, y con la patente de la heroína. Tras sus cientos de años como empresa, a trabajado codo con codo con Hitler, criminales de guerra y sanguinarios dictadores. Fueron un refuerzo clave en exterminios masivos como por ejemplo el campo de concentración de Auschwitz, construido en terreros pertenecientes a IG Farben (actualmente Bayer), y en la creación del gas Zyclon B, utilizado para el exterminio de judíos.

Logotipo de la empresa.

A finales del siglo XX, Bayer fue declarada responsable de la muerte de 24 niños en la aldea andina de Taucamarca, Perú. Los desayunos de la población fueron envenenados con un pesticida llamado metil-paratión. Otros 18 niños sufrieron fuertes daños en su salud.

Este pesticida comercializado por Bayer como Folidol, fue vendidos a pequeños agricultores analfabetos de la zona. La empresa los distribuía en bolsas de plástico sin ningún tipo de etiqueta que avisara de los peligros tóxicos del producto.

Tras el escándalo, el Congreso de Perú concluyó que Bayer debía de indemnizar a las familias afectadas. Sin embargo, dos días después de iniciar el procedimiento que podría haber hundido a Bayer en miles de millones de dólares en indemnizaciones, el juez de la Corte Superior de Lima desestimó la demanda debido a ”cuestiones de procedimiento”.

Según las leyes peruanas en las fases iniciales de los juicios los jueces simplemente pueden determinar si los documentos están completos o no, no pueden pronunciarse sobre cuestiones legales sustanciales.

¿Fue Bayer responsable de que el juez desestimara la demanda presionándolo y mostrando la fuerza de la gran corporación?

Pesticida metil-paratión.

Este no es solo uno de los casos más polémicos de la empresa, sino que en otras ocasiones ha sido acusada como responsable de infectar a propósito a la población.

Fue en mayo del 2003 cuando un bufete de abogados en California demandó a la compañía en nombre de enfermos hemofílicos. La acusación indicaba que Bayer había vendido coagulantes infectados con el virus del VIH y de la Hepatitis C en la década de los años 80. La empresa se defendió alegando que se habían atenido a las normas existentes de la época.

Deberían haber investigado si estas ”normas” habían estado manejadas por la FDA en su juego de intereses de intentar que Bayer entrara en la Bolsa de Nueva York para lograr cotizar en bolsa, todo esto gracias a la carta de presentación intachable de la FDA.

Pero para esto debieron de retirar del mercado un producto llamado Lipobay (Cerivastatina), utilizado para combatir el colesterol por no haber sido debidamente comprobado y ser responsable de miles de muertes por infartos y dolencias cardíacas.

Pero pese a todo esto, Bayer no sufrió ninguna demanda en su contra. Esto es porque las farmacéuticas son una parte destacada de la Mesa Redonda Europea de Industrias, que se reune con altos consejeros de la Unión Europea para trazar las ”líneas generales” de cada sector. Bayer dispone de 400 ex ejecutivos como parlamentarios regionales y nacionales a los cuales controlan a su antojo.

El producto Lipobay retirado.

Sobornos a trabajadores de la salud

Desde hace décadas, existen los testimonios de centenares de médicos, a nivel mundial, que afirman haber recibido incentivos económicos por parte de las farmacéuticas para que recetasen exclusivamente sus productos a los pacientes.

Si usted ha visitado alguna consulta, habrá notado como los médicos siempre giran entorno a las mismas grandes empresas, recetando casi sin dudarlo ni ofrecer diversas opciones las mismas marcas. Fue en Italia donde estalló este escándalo de los sobornos por primera vez.

Tras dos años de investigación, la Fiscalía de Verona hizo público una investigación destapando lo que hasta ese momento eran simples rumores. Miles de médicos se dejaban comprar con regalos y grandes sumas de dinero por multinacionales farmacéuticas que les obligaban a cambio a recetar en exclusiva sus productos. Más de 4.400 médicos fueron acusados y a unos 270 dirigentes de GlaxoSmithKline (GSK), una de las mayores potencias a nivel mundial con sede en Verona.

Logotipo de GlaxoSmithKline.

Los cargos se les atribuyen a corrupción a asociación delictiva y soborno desde 1999 hasta el año 2002.

Todo empezó cuando la Policía Fiscal destapó en la contabilidad de la empresa un gasto disparatado de cerca de 100 millones de euros en ”promoción”. La Fiscalía les acusó de sobornar a los médicos y descubrieron que todo estaba controlado en un sistema informático llamado ”Giove” en clave. Ahí quedaba registrado de forma permanente el rendimiento de todos los médicos comprados, y en función de las ventas que les conseguían anotaban el dinero que les tocaba pagarles.

No tan solo les sobornaban con dinero en efectivo, sino que les invitaban a viajes a lugares paradisíacos, joyas, etc.

Unos 60 oncólogos participaron en un programa llamado Hycamtim, un producto utilizado para tratar los tumores. Las farmacéuticas financiaban a los médicos para que lo recetaran sin importar si era o no un buen producto.

Cada enfermo vale unos 4000 euros, da igual si el medicamento es bueno o no, lo importante es conseguir muchos pacientes.

Declaró uno de los médicos implicados.

La industria farmacéutica es un gran negocio que abarca miles de millones de dólares, y que en vez de preocuparse por la salud general, tienen como preferencia la explotación de sus patentes y el beneficio propio.

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